Carlos Fernández-Vega: México SA
Como dicta la tradición delictiva del clan familiar, tras su estrepitosa derrota electoral del pasado domingo, Flavio Bolsonaro no aguantó más de 24 horas para huir de Brasil –de forma ilegal, desde luego, sin visa, con pasaporte cancelado y tras de sí un interminable catálogo de causas judiciales– con rumbo a Estados Unidos para recibir el manto protector de Donald Trump, su titiritero, quien, generoso, de inmediato le concedió permiso de entrada y “asilo político”. En su momento así lo hicieron su padre Jair –hoy preso por golpista– y su hermano Eduardo. Y qué mejor refugio para el ex candidato que Florida, la gran cueva de bandidos de la ultraderecha latinoamericana.