El secreto de la Costa del Sol: playas infinitas, calles con flores y una vida frente al mar
Hay un punto exacto en el mapa donde la Costa del Sol baja el volumen, se refugia de las miradas y recupera la memoria. En el imaginario viajero, esta franja frente al Mediterráneo -bautizada así por un sol que rara vez se esconde- suele evocar, casi por acto reflejo, el glamour de Marbella, los yates de Puerto Banús o el Museo Picasso en Málaga. Sin embargo, casi al final de sus 150 kilómetros de ruta, asomándose al límite con Cádiz, Estepona es una invitación a volver a las raíces andaluzas. No sé si por estar más alejada del aeropuerto -aunque queda a menos de una hora en auto- o por su posición en el extremo occidental, pero logró mantenerse como un secreto y preservar intacta el alma de un auténtico pueblo blanco. Quizá sea eso lo que la hace tan especial. Sus callecitas angostas, transformadas en verdaderos jardines donde cuelgan…