Este halloween, Hulk quiere volver a ser niño
Este 31 de octubre voy a ser Hulk. Sí, ese gigante verde, musculoso, aparentemente invencible, que cuando se enfurece parece capaz de destruir el mundo. Y seguramente algunos se preguntarán por qué un psiquiatra, a estas alturas de la vida, decide disfrazarse de semejante personaje. Quizás porque llevo muchos años intentando ser fuerte. Fuerte frente a mis pacientes, cuando escucho historias que estremecen el alma. Fuerte frente a mi familia, cuando debo transmitir tranquilidad incluso en medio de mis propias incertidumbres. Fuerte frente a una vida que muchas veces exige más de lo que creemos poder dar. Pero este Halloween quiero algo diferente. No quiero disfrazarme de Hulk para demostrar mi fuerza. Quiero hacerlo para recordar que todavía puedo jugar. Porque hay algo que nos sucede a los adultos: un día, sin darnos cuenta, dejamos de ser niños. Comenzamos a preocuparnos por las cuentas, el trabajo, las responsabilidades, las expectativas…