Como ocurre en muchos otros ámbitos, la conducción de la política comercial exige conocimientos y destrezas especializados que deben orientar las decisiones de gobierno. En el plano internacional, un país pequeño y con una capacidad de influencia limitada, como Costa Rica, debe tener muy claros sus objetivos y prioridades, así como comprender, con realismo y rigor, el entorno en el que se desenvuelve. Las prioridades deben definirse a partir de una evaluación objetiva de las necesidades y posibilidades del país. Si el mercado interno es reducido, resulta indispensable acudir a los mercados externos para impulsar el crecimiento y el desarrollo. Si la inversión nacional es insuficiente, es necesario atraer inversión extranjera. Y si la producción agrícola no basta, por sí sola, para potenciar las exportaciones, corresponde promover el desarrollo de industrias en las que contemos con ventajas. Costa Rica lo entendió hace décadas y, desde entonces, ha mantenido un esfuerzo…
La Nación (CR) · Costa Ricahace 53 minutos