Menos populismo salarial y más mérito en el servicio público
Un diputado tiene el deber de investigar, preguntar, fiscalizar y exigir explicaciones. Esa es parte esencial de su función. Sin embargo, cuestionar a un funcionario únicamente por el salario que percibe demuestra una visión simplista del debate sobre la función pública. No se deben confundir los términos: se entra en la vida pública para servir, no para servirse. Por ello, siempre estaré en contra de los privilegios injustificados, como choferes, flotas de vehículos de alta gama, cuentas celulares pagadas por el Estado, alquileres y residencias en el extranjero financiados con fondos públicos, fotógrafos, maquillistas, escoltas innecesarias, viáticos excesivos, dietas desproporcionadas, boletos de avión en primera clase, vuelos en aviones privados, hoteles de lujo, comitivas sobredimensionadas y cualquier otro gasto que convierta el servicio público en una fuente de privilegios personales en lugar de una responsabilidad al servicio de la ciudadanía. Ahora bien, si consideramos que un funcionario público tiene una…