La campaña de Trump enfrenta el reto de su baja popularidad en las elecciones legislativas
Al presidente Donald Trump le gusta jugar a hacer creer a sus simpatizantes. “Solo cierren los ojos”, les dice, “y finjan que estoy en la boleta”. Es el típico llamado egocéntrico de alguien que ha sido el centro de gravedad en la política del país durante más de una década. Ahora recorre la recta final rumbo a las elecciones legislativas con una serie de actos de campaña por todo Estados Uniodos que le permite deleitarse con los aplausos cuando, por lo demás, es sumamente impopular. En un año marcado por la guerra contra Irán, los temores en torno a la inteligencia artificial, las disputas por la redistribución de distritos, los altos precios de la energía y la creciente preocupación por el coste de vida, el enfoque profundamente personal de Trump podría ser la apuesta más grande del ciclo electoral. Los republicanos todavía adoran al presidente, que sigue siendo una figura…