El misterioso órgano de los cachalotes que les da fuerza para hundir barcos
En la mañana del 20 de noviembre de 1820, Thomas Nickerson, de 15 años, acababa de escapar de un ataque de una ballena que le había abierto a su bote un agujero en el costado. Mientras la embarcación se llenaba de agua, Nickerson y sus compañeros remaron rápidamente de regreso al barco ballenero principal, pensando que estaban a salvo. Pero, al tomar el timón del ballenero Essex, Nickerson vio que otra ballena, mucho más grande, se dirigía a toda velocidad hacia ellos. Tras alertar a Owen Chase, el primer oficial del barco, se desataron gritos y alarma entre la tripulación, seguidos de “un tremendo estruendo”, escribiría Nickerson 50 años después. La ballena embistió al Essex con tal fuerza que derribó a todos los tripulantes. Luego, se alejó 270 metros del barco, giró bruscamente y regresó a toda velocidad. Con esa segunda colisión, destrozó la proa por completo. El ballenero Essex…