Golpe de timón
Seguridad y migración, economía, urgencias sociales: el horizonte de la administración entrante parecía claro. Se anunciaba un gobierno de emergencia, cuyos ejes se identificaban con las prioridades de las grandes mayorías y aunaban al nuevo oficialismo. Pero si esta promesa le hizo sentido a la ciudadanía y sus principales inquietudes no han variado, ¿por qué ha disminuido tanto la popularidad de La Moneda en estos meses? Más aún, ¿por qué cunden el pesimismo e inquietud en diversos ambientes proclives a las derechas y, todavía más, en el conjunto del país? Con independencia de las enormes complejidades que supone gobernar el Chile actual, la respuesta no es demasiado enigmática. Por de pronto, el modo de decidir y comunicar el “bencinazo” fue un balde de agua fría para una sociedad que experimenta una incesante alza del costo de la vida. La expectativa, azuzada en campaña, era dejar atrás el estancamiento de la…