El Lago, el parque donde fuimos eternamente niños
¿Recuerda el traqueteo de un tren con su bocina y el paso por el túnel, los gritos de emoción en los carros chocones, la música de los carruseles y las carcajadas de quienes se atrevían a subir al pulpo? Basta con cerrar los ojos para regresar a aquellas tardes en las que la felicidad parecía caber en unas cuantas monedas. Así era el Parque Recreacional El Lago, un lugar que durante casi tres décadas hizo soñar a varias generaciones de santandereanos y que todavía vive en la memoria de quienes tuvimos el privilegio de recorrer sus senderos, contemplar su lago y disfrutar de sus inolvidables atracciones mecánicas. Antes de convertirse en uno de los escenarios de diversión más queridos del área metropolitana de Bucaramanga, aquellos terrenos eran un potrero que posteriormente fue adquirido por la Beneficencia de Santander. A mediados de los años setenta comenzó a tomar forma el proyecto…