Un detector dice 99% de IA
Hace dos años armaba el borrador de mi segundo libro. Ya traía encima un primer intento, publicado en Amazon, escrito con inteligencia artificial. Y desde el principio, desde ese primer ejercicio, me puse una regla: el prompt tenía que ser una calca del tono que yo quería imprimirle al libro. No me interesaba que sonara a robot. Eso se notaba a kilómetros entonces y se nota más ahora. Me interesaba que sonara a mí. Eso me llevó a un proceso largo: clonar mi voz, revisar estilos, decidir qué elementos marcaban mi forma de escribir y cuáles sobraban. En la introducción dejé escrito, sin letra chiquita, que el libro se hizo con un editor y un ghostwriter de inteligencia artificial. Apunté también que los ghostwriters son una práctica permitida y común en las editoriales, y que si alguien quería ver mis prompts, yo los compartía sin problema. Te cuento esto por…