Ojalá con Aljure y Ordóñez
Pese a que se sabía y se habían sufrido las barbaridades cometidas durante el anterior gobierno, al punto que hasta vergüenza producía mencionar que semejante personaje era nuestro presidente, se creyó que, una vez retornados a la decencia, nada de lo ocurrido dentro del desempeño del destructor del período que sufrimos nos asombraría. Se conocía de la ignorancia de los funcionarios nombrados por amiguismo o complicidad manejando las finanzas; de las intenciones torcidas de los tipos y las tipas que dirigían el gobierno queriendo empobrecernos y llegando con el único propósito de enriquecerse; de los efectos económicos de abandonar la búsqueda de nuestros abundantes yacimientos de minerales; en fin, se sabía que dejarían descuadernado el país, y se esperaba lo peor en materia de gestión. Pero enterarnos que el Palacio de Nariño se había convertido en una especie de prostíbulo, rebasó toda la capacidad de asombro. Lo único que le…