La angustia, el miedo y las preocupaciones, incluso la ansiedad, son humanas y necesarias. En niveles razonables, es decir, operativos y funcionales, nos ayudan a estar atentos y alertas para cuidarnos ante las dificultades que se presentan o ante riesgos potenciales. El problema empieza cuando los niveles son muy altos y la angustia, el miedo o la preocupación, en lugar de ayudarnos, nos paralizan, nos escapamos y ya no podemos responder adecuadamente; o cuando nos desbordan y se convierten en una ansiedad que no podemos manejar. Como sociedad transitamos un pico importante de síntomas de ansiedad tanto en niños como en adolescentes y adultos. Surge de cambios en el estilo de vida y en la aceleración del ritmo que llevamos, que viene ocurriendo gradualmente. Daniel Tangona, entrenador: “Soy feliz, no porque tenga todo resuelto, sino porque aprendí a valorar lo que tengo mientras sigo trabajando por lo que quiero”Además, se…
La Nación (AR) · Argentinahace 27 minutos