Cuenta la historia que hace doscientos y pico de años se armó una revuelta impresionante a causa de un florero, y, según el relato, fue una excusa perfecta para emprender toda una gesta revolucionaria. Pero un repaso elemental por las razones del conflicto hace pensar de inmediato en que había mucho más que un motivo real de fondo; sin embargo, la cotidianidad criolla insiste en demostrarnos lo contrario, retratados como una sociedad incapaz de resolver un desacuerdo sin invocar la tragedia. Ahí tienen las peleas callejeras por un vuelto mal entregado, una luz direccional intermitente ignorada o un rayón en la pintura. Alguien pita, y de inmediato el otro se baja echando chispas, y el asunto termina con un enfrentamiento a golpes de puño, o de cruceta, con cuchillo o con plomo. Pero la pregunta elemental sigue intacta y parece esquiva para estas cabezas calientes: ¿qué se arregla a puños,…
Vanguardia · Colombiahace 1 hora