Les escribo desde Ereván, Armenia, donde me encuentro participando en la COP17 de biodiversidad. A miles de kilómetros de Barranquilla, las conversaciones de estos días me hacen pensar en Colombia: en lo que tenemos, en lo que hemos conseguido y en lo mucho que todavía nos falta. Quedan cuatro años para cumplir las metas mundiales de conservación hacia 2030, y nuestro principal desafío es convertir los compromisos y el liderazgo internacional del país en resultados concretos y duraderos en los territorios. El momento es complejo. Las guerras, las tensiones geopolíticas y las prioridades económicas han cambiado las condiciones de la cooperación internacional. La agenda climática enfrenta esas presiones, y la biodiversidad también debe abrirse espacio entre urgencias que compiten por atención y recursos. Me preocupa que, en ese escenario, sigamos aplazando decisiones sobre aquello que sostiene nuestra vida cotidiana: el agua, los alimentos y un territorio habitable. Colombia tiene mucho…
El Heraldo · Colombiahace 1 hora