En Tarifa manda el viento. Si sopla poniente, el cielo está abierto y con el día por delante, el tiempo invita a lanzarse al mar. Si, en cambio, sopla viento de levante, hay que recogerse el pelo, dejarse acariciar y refugiarse entre los muros de la ciudad vieja. A nosotros, a finales de septiembre, nos tocó un fuerte levante, que no nos impidió disfrutar de largos paseos en las playas cercanas, de la gastronomía del atún y de uno de los mejores atardeceres del sur, con África en el horizonte. Nos perdimos, eso sí, el avistamiento de ballenas y delfines, una de las experiencias más demandadas de la zona y que según la empresa Turmares, que organiza salidas diarias desde el puerto de la ciudad, “tiene un 95% de posibilidades de éxito”. Tampoco era el día de programar una escapada a Tánger, a una hora de viaje, que propone exprimir…
La Vanguardia (ES) · Españahace 5 horas