La otra cara del “predialazo”
“Papelito habla”, dice la expresión popular mexicana sobre la importancia de respaldar los actos con documentos. El problema es cuando los “papelitos” no coinciden entre sí. En nuestro país hemos normalizado que los asuntos inmobiliarios manejen al mismo tiempo valores distintos: el comercial, el catastral y el pactado. De igual forma, hemos aceptado que el mismo inmueble pueda estar inscrito en el Registro Público de la Propiedad, descrito de otra manera en el catastro y registrado con información distinta ante otras autoridades. Así, cuando las diferencias son inexplicables y los registros públicos no dialogan, esa normalidad revela un problema patrimonial mayor: falta de certeza sobre qué tenemos, cuánto vale y cuáles son sus condiciones jurídicas. En 1999, una reforma constitucional ordenó que, antes de 2002, los valores unitarios del suelo y de las construcciones utilizados para calcular las contribuciones inmobiliarias fueran equiparables a los valores de mercado. Sin embargo, han…