En 1978 tiraron neumáticos rellenos de cemento en el océano y 40 años después sorprendieron con los resultados
Una iniciativa que comenzó hace casi cinco décadas en Estados Unidos terminó demostrando cómo determinados materiales pueden contribuir a la formación de nuevos hábitats submarinos. Lo que en un principio parecía una solución poco convencional, basada en la utilización de neumáticos usados y hormigón, permitió que una zona del océano con escasa presencia de animales se transformara en un espacio frecuentado por distintas especies marinas. La historia se remonta a 1978, cuando las autoridades de Yarmouth, una localidad del estado de Massachusetts, comenzaron a buscar alternativas para mejorar las condiciones de un sector de Nantucket Sound. El principal problema era que el fondo estaba compuesto mayormente por arena y prácticamente no contaba con formaciones naturales que ofrecieran protección a los peces. Frente a esta situación, el Departamento de Recursos Naturales local, junto con la División de Pesca Marina de Massachusetts, impulsó la construcción de un arrecife artificial. La iniciativa se…