Como si un ciclo de la naturaleza muriera en el mismo momento en el que otro comienza a nacer, el invierno de Martín Fiz en Central Park otoñal, la última carrera de 42 kilómetros (y 195 metros) en el 42º maratón del campeón alavés, llega en el mismo instante en el que ya florece, primavera atlética en la calle 59 oeste de la Gran Manzana, bordeando el parque de las maravillas, otro atleta europeo, el sueco Andreas Almgren, de 31 años, que podría ser el hijo crecidito del atleta que más ha hecho por la difusión del maratón en España. Pero el verdadero hijo de Fiz, Alex, debutaba en la distancia junto a su padre, que le había exigido en cierta forma —no hay atletismo ni placer sin exigencia— que corriera por debajo de las tres horas. “Podríamos haber ido a 3h 30m, y habríamos disfrutado, porque ya con la…
El País (ES) · Españahace 47 minutos