Sabemos desde hace mucho que el mercado genera desigualdad. Lo reconocen incluso las instituciones internacionales que, durante la década de los 90, promovieron su fortalecimiento como respuesta a los problemas de sistemas económicos fiscalmente insostenibles. Las diferencias de talento, esfuerzo, educación, productividad, propiedad y capacidad para asumir riesgos producen diferencias de ingresos y riqueza. Eso no constituye, por sí mismo, un problema. Pero el nivel de desigualdad actual y su impacto en las dinámicas políticas sí es un problema. El World Inequality Report 2026 estima que el 10% más rico de la población mundial concentra el 74% de la riqueza, mientras que el 50% más pobre posee apenas el 2%. El 1% superior concentra el 37%. Más significativo aún: unas 56.000 personas (el 0,001% más rico) poseen más riqueza que los 2.800 millones de adultos que constituyen la mitad inferior de la humanidad. No estamos, por tanto, ante diferencias marginales…
La Nación (CR) · Costa Ricahace 33 minutos