Una universidad que no se discute a sí misma
La UBA declaró este año, en el Anuario Estadístico de la Secretaría de Educación, que tiene 349.286 estudiantes. Ante la consultora QS, que realiza un ranking internacional de universidades, declaró menos de un tercio: 105.391. En ninguno de los casos mintió. Cuando se discute presupuesto declara el número mayor, que incluye a todos los inscriptos, aunque no cursen ni rindan ningún examen. Cuando sabe que la van a evaluar, declara tres veces menos: solo el número de estudiantes que efectivamente cursan y aprueban una determinada cantidad de materias por año. Los datos –que fueron presentados la semana pasada ante una comisión de la Cámara de Diputados y no han sido desmentidos– generan asombro e interrogantes, pero, sobre todo, aportan la fotografía de un sistema universitario que tiene profundas distorsiones y que, sin embargo, se resiste a un debate franco y de fondo que involucre el financiamiento, pero también la calidad,…