Intriga. Suspenso.
Misterio. Espías, presidentes, ministros de la Corte.
Las sombras de la noche. Washington, Brasilia, Buenos Aires.
Miami, Guayaquil, Foz, Puerto Iguazú. Susurros y mentiras, operaciones mediáticas, cortinas de humo.
Aviones, helicópteros, autos, camionetas. Decenas de personas movilizadas, de este lado, del otro y en Metrópoli.
Una familia que surca las rutas a alta velocidad y no mira adelante, sino atrás. En el destino –primer destino–, un monje negro, cabeza de los servicios de inteligencia, supervisando la operación.
“NOLSAL”, le escribe al jefe. Es la contraseña estipulada (No Odiamos lo Suficiente a Lula) para indicar que despegó el avión.
“TMAP” (Todo Marcha de Acuerdo al Plan). Horas después, el último mensaje: “NOLSADM” (No Odiamos lo Suficiente a De Moraes, el juez de la Corte que le prohibió a Flavio Bolsonaro salir del país).
Léase: aterrizó en Miami. “¡Viva la libertad de Flavio, carajo!”, se despidió.
Sin respuesta. El jefe,…
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