Arruabarrena aprendió a desconfiar hasta de su sombra
También fue el 1° de noviembre. Ese día, pero de 2015, Rodolfo Arruabarrena salió campeón. Su bautismo ganador en el banco xeneize, en el primer engendro de 30 equipos que había dejado de herencia Julio Grondona. Unos días después, también encadenaría la Copa Argentina. Daniel Angelici, camino a la reelección presidencial, le renovó el contrato en diciembre, aunque el Vasco solamente duraría dos meses más en el cargo: a finales de febrero, tras perder la Supercopa Argentina 4-0 con San Lorenzo y tras otra caída con Racing, en Avellaneda, lo despidieron. Comenzaría la era de Guillermo Barros Schelotto. El Vasco Arruabarrena se fue. De la Argentina directamente se alejó, buscando paz. Durante años tuvo residencia laboral en Medio Oriente, mientras que su hogar familiar ancló en Oropesa del Mar, cerca de Villarreal, una localidad de 9000 habitantes bañada por el Mediterráneo. Ya no retornó a su país. Aparecieron otros destinos,…