Muchas personas se miran al espejo y observan siempre el mismo problema: los granitos aparecen de manera repetida en la barbilla mientras otras zonas de la cara permanecen prácticamente intactas. Aunque pueda parecer una simple casualidad, este patrón tiene varias explicaciones posibles. Una de las más habituales está relacionada con las hormonas. La piel de la barbilla y de la mandíbula es especialmente sensible a determinados cambios hormonales, lo que puede provocar un aumento de la producción de sebo. Cuando este exceso de grasa se acumula dentro de los poros, favorece la aparición de puntos blancos, espinillas y granos inflamados. Por este motivo, muchas personas observan que los brotes aparecen de forma recurrente en determinados momentos. Las fluctuaciones hormonales pueden convertir la barbilla en una de las zonas más vulnerables del rostro. El estrés también puede desempeñar un papel importante. Las etapas de mayor presión emocional o física suelen coincidir…
COPE · Españahace 1 hora