El encanto de los jarrones lunares que renuevan su protagonismo en el arte coreano
Una luna llena, pero terrenal. De un blanco puro tan característico que parece resplandecer, el moon jar o dal hangari en coreano (jarrón lunar), no es solo un objeto decorativo: es un símbolo cultural e histórico coreano. Con una forma casi esférica y elaborada en porcelana, representa la belleza de la imperfección, la sencillez y la elegancia. De diseño minimalista, su historia se remonta a la dinastía Joseon (1392-1910), cuando estas vasijas se usaban como objetos domésticos o ceremoniales y eran elaboradas por alfareros en los antiguos hornos estatales de Bunwon, cerca de Gwangju. Con esmero, los artesanos lograban una interacción casi mágica entre la arcilla, el esmalte y el fuego para elaborar las esferas, en un proceso que consistía en dos etapas: se realizaban las mitades superior e inferior por separado y, al unirlas por el centro, surgía una irregularidad que, a la vez, resultaba perfecta. Y aunque tuvieran…