El gobierno de Abelardo De la Espriella se dispone a enfrentar dos desafíos que definirán su rumbo: corregir el desorden fiscal y reducir la estructura del Ejecutivo. Una busca equilibrar las cuentas; la otra, transformar un aparato estatal que durante años acumuló entidades, funciones repetidas y burocracia. Con estas decisiones empieza la prueba de gobierno. Según lo anunciado, de las 209 entidades existentes se eliminarían, suprimirían o fusionarían 105, para dejar 104. La dimensión del propósito merece respaldo, pero también explicaciones. Colombia necesita un Estado que funcione, que cueste menos y que responda mejor. Eliminar oficinas puede contribuir a ese objetivo, siempre que no termine saliendo del Congreso de la República una operación cosmética para trasladar los mismos gastos a dependencias con nombres diferentes. Para adelantar esta transformación, el Gobierno solicitará al Congreso facultades extraordinarias, conforme al artículo 150, numeral 10, de la Constitución. Mediante ellas, el presidente podrá expedir…
El Heraldo · Colombiahace 1 hora