¿Qué le falta al transporte público en Colombia para responder mejor a las necesidades de los usuarios?
La movilidad es uno de los pilares sociales más importantes de cualquier país. Define cómo millones de personas acceden al trabajo, la educación y la salud. Sin embargo, en Colombia se ha tratado históricamente como un problema de infraestructura. La premisa ha sido siempre la misma: si se aumenta la capacidad, mejora el servicio. Más buses, más carriles, más estaciones. “Más es mejor”. Esa premisa deja de lado una realidad difícil de evadir. Entre más grandes son los sistemas, más complejos se vuelven, y sin las herramientas adecuadas para gestionar esa complejidad, el servicio no mejora e incluso puede empeorar. “Ampliar la capacidad de un sistema que no se entiende a sí mismo es como acelerar un vehículo con el parabrisas empañado. Se avanza más rápido, pero a ciegas”, explicó Pablo Villarreal, CEO de Luup. Pensemos en lo que ocurre hoy. Una ciudad amplía su flota de buses, pero no…